
Sucede que cuando uno es un hipócrita y un demagogo la gente hace replicas satíricas, ácidas e irónicas pero con toda la razón del mundo. Para opinar sobre el aborto ya están los médicos y las mujeres, y en segundo plano el resto de la humanidad que se quiera reproducir. Los curas católicos, hasta que no puedan procrear, calladitos están mejor.
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